LUCHA A CUATRO VOCES. Sylvia Molina & Carlos A. Guerra
RESIDENCIA – MUESTRA, viernes, 30 de enero, a las 20 h.
Entrada libre. Espacio 0
📅 30 de enero
⏰ 20:00 h
Esta muestra forma parte del proceso de investigación que Sylvia Molina desarrolla en el Centro Párraga , en el marco de una Residencia de Creación.
LUCHA A CUATRO VOCES forma parte del proceso de investigación que la artista y profesora Sylvia Molina desarrolla en el marco de una residencia de creación en el Centro Párraga junto a Carlos A. Guerra Parra. Esta propuesta se sitúa en la intersección entre la práctica artística, la investigación en artes y la construcción de redes colectivas desde la escucha y la porosidad. Como resultado de la residencia, el próximo 30 de enero a las 20:00 h se presentará una performance-concierto, concebida no como una muestra final sino como un gesto de apertura hacia el afuera: hacia los otros, hacia el territorio, hacia la sociedad. En diálogo con los procesos del grupo de investigación Fuzzy Gab (UCLM-Cuenca), el programa articula prácticas colaborativas entre artistas sonoros, performers y músicos de la región, abriendo un espacio para pensar la creación como resistencia compartida, sin fronteras disciplinares ni jerarquías, donde cada voz —individual o colectiva— habita su lugar en una forma de crear común. Programa del concierto-performance:
1. »Lucha a 4 voces». Sylvia Molina & Carlos A. Guerra. Performer: Isabel Saavedra, Alba Gil, Cristina Martínez. (1′ 25″)
2. »En Mi». Susana López (Drone)en diálogo con «Lucha a 4 voces» (10»55″)
3. »Entre suites». Laura Giménez al cello en diálogo con “Lucha a 4 voces” (23′ 24″)
4. Debate final (33′ 38″) 5. Presentación (1h 18′)
Siempre he trabajado sobre el fragmento y el palimpsesto. Un solapamiento de voces, imágenes, textos… es parte de mi forma de trabajar y veo la forma de realizarlo. Voces que resumen un momento en el que nos encontramos. Solo cuatro voces. Podría haber muchas más pero reconozco que quiero utilizar más canales para utilizarlos como interfaz para distorsionar los mismos. Así, descargo sonidos de guerra originales de YouTube. Qué tremendo. Se oyen voces humanas confundidas con ametralladoras. El último grito de alguien solapado con tiros y bombardeos. Ese día no trabajo más. Se me ha vuelto a encoger el alma. Estoy sensible, lo noto, lo dejo respirar.
Otro de los canales será Luigi Nono. He pensado mucho cuál elegir, me encantan todos. II Canto Sopeso con lectura de cartas de partisanos condenados a muerte o Epitafio para García Lorca parecerían las más adecuadas a, llamémosle, ‘mi despertar’. O quizás los Incontri donde la yuxtaposición de capas sonoras polimétricas se asemeja a la forma de presentar mis piezas pero, finalmente, me decanto por La fabbrica illuminata donde aborda las condiciones de trabajo en las fábricas y la lucha de los trabajadores por sus derechos. En definitiva, una obra que es tanto un testimonio de las contiendas obreras, como una expresión artística comprometida con la causa y que se acerca a esa pugna contra el sistema que pretendemos, así mismo, con Earth! Me parece adecuado ese contraste entre lo mecánico y lo digital, entre la lucha del trabajador y el sistema, una representación de derechos adquiridos del pasado traído al presente en donde la industria se solapa a los disparos bélicos. Dos voces que se suman en pro de un objetivo común.
Esta obra me deriva pues a la tercera voz. Es inevitable. Así que descargo el sonido ambiente de la bolsa de Nueva York. Parece que las tres tenían que estar juntas. Vuelvo a tener la sensación de no crear una obra sino ser la marioneta que la pieza elige para existir. Sigo trabajando sobre todo ello. Las tres dialogan en armonía. Todo es un ruido del pasado, presente y por el futuro. Y así aparece el ruido blanco sin más dilación.
El ruido Blanco, la cuarta y última voz; el ruido que contiene todas las frecuencias generado por el propio software musical. El palimpsesto de todos los sonidos en uno. Algo me pide que mueva su envolvente y el mar aparece dibujado. De nuevo nada más que decir. La noticia de las últimas pateras ha sido demoledora. Qué más decir. Está todo dicho. Quizás sí, de nuevo quizás, solo debamos atender más. Reconocernos en el sobresalto. Recuperar el despertar. Volver a escuchar.
Nota a la instalación/performance: Sonidos manejados por cuerdas ‘conectivas’ dónde el contacto con las mismas generan tanto el in/out del track sonoro, como las modificaciones de los mismos. Las cuerdas atan, hilan, duelen, gesticulan.
Lucha a cuatro voces: una resistencia íntima con por venir
autor: A. Roman
- Escuela de espectadores: https://www.escuelaespectadores.org/post/lucha-a-cuatro-voces-una-resistencia-íntima-con-por-venir

Me siento en deuda al realizar este comentario, porque esta muestra me ha permitido volver a soñar poéticamente, podría decirse que me ha (re)encantado. En otras ocasiones ya he confesado mi (pre)juicio hacia ciertas prácticas del arte sonoro que implican un desencantamiento o una desnudez de las formas técnicas. Este desencantamiento conlleva que la experiencia no resulte grata, sino que se centre más en una experimentación que no tiene en cuenta al receptor/a. Sin embargo, este no sería el caso de Lucha a cuatro voces, donde Sylvia Molina se ha encargado de cuidar todos los detalles, especialmente al reunir un elenco excepcional, con Carlos A. Guerra como principal colaborador y la participación de Susan López (Drone) y Laura Giménez. Además, contaba con un grupo de performers: Alba Gil, Cristina Martínez y Valle García. Todo ello tuvo lugar como muestra de una residencia de investigación en el Centro Párraga, el 30 de enero de 2026.
Una cuestión que plantea Sylvia Molina en medio de los ensayos al decir: “yo solo colaboro con buenas personas”, tiene más importancia de lo que parece, porque denota un afán ético. Así, la belleza de la obra está sustentada en una bondad. De ahí, a la verdad hay un pequeño paso —si no es lo mismo—. De este modo, cabe preguntarse por el trasfondo de las cosas que llegan a la escena. Ella misma contaba cómo su experiencia con Bob Wilson fue la de una carcasa o estética de las formas que están vacías, lo que nos llevaría a otras cuestiones de las artes contemporáneas. Pero no nos perdamos en cuestiones teóricas y aterricemos en la obra. Reconozco que los aspectos técnicos no me preocuparon, de hecho, fueron bastante orgánicos, en el sentido de que no se realizaba una exhibición de medios tecnológicos. Lo importante de esta obra es que la música, intervenida por las cuerdas como artefacto, actuando como medio electro-acústico, posibilitaba la experiencia estética.
Seguramente es valioso saber que Lucha a cuatro voces se construye desde una práctica basada en el fragmento y el palimpsesto, mediante el solapamiento de voces sonoras que condensan distintos tiempos y conflictos. A partir de sonidos reales de guerra, de la música políticamente comprometida de Luigi Nono y del ambiente de la Bolsa de Nueva York, la pieza articula un diálogo entre violencia bélica, lucha obrera y sistema económico, estableciendo un contraste entre lo mecánico y lo digital, el pasado y el presente. Estas tres voces conducen inevitablemente a una cuarta: el ruido blanco, generado por el propio software, que actúa como síntesis de todas las frecuencias y como espacio de escucha final. Más que una obra cerrada, el proceso se presenta como una experiencia de sensibilidad y atención. No obstante, lo más relevante que he encontrado ha sido la aparición de momentos de lo sublime.
continuación: https://www.escuelaespectadores.org/post/lucha-a-cuatro-voces-una-resistencia-íntima-con-por-venir
Entrevista en la radio:








+: https://sylviamolina.es/2024/11/lucha-a-cuatro-voces/
Dicho proyecto nace en el marco del proyecto de Investigacion Científica y transferencia de tecnologia: «Synthi100. Fondos históricos música electro acústica y su app» (SBPLY/21/180501/000190)
